miércoles, 18 de diciembre de 2013

"Tiempos muertos"

Hará unos tres lustros que estuve colaborando con un concesionario de automóviles y vehículo industrial de una primerísima marca y recuerdo que le pregunté al Jefe de Taller como se controlaban los tiempos muertos y me contesto, un tanto ofendido, "aquí no hay tiempos muertos". No puede contener la risa, en son amigable por supuesto.
Le explique que los tiempos muertos eran inevitables en una taller donde se prestan  prácticamente todos los servicios para el mantenimiento y reparación de vehículos, le comenté, que un mecánico desde que termina una faena con un vehículo y hasta que la inicia con otro vehículo se producía el tiempo muerto, pues el reloj controlador se pone a cero al empezar y se hace la correspondiente lectura al terminar (para volver a poner a cero con el siguiente) para facturar a cada cliente el tiempo que realmente se le ha dedicado.  No se controlaba.  El tiempo no facturable, es decir los tiempos muertos, se aplicaban  a "vehículo usado" y de ahí, la cifra tan importante de pérdidas que registraba este apartado.
Si un trabajador tiene un tiempo muerto diario de diez minutos, tiene una importancia relativa, claro que en un semana es casi una hora... en un mes...más de cuatro horas y en un año más de cuarenta (además de las vacaciones y festivos).... Este tiempo muerto ya no es lo mismo ¿verdad?... Pero ¿y si multiplicamos este tiempo muerto de un sólo trabajador por diez..., por cien....? los tiempos muertos se han convertido en muy importantes, que van en detrimento de la competitividad de la empresa  y que, tal vez, tenga que cerrar por ausencia de beneficios y también, y ¡muy importante! es el trabajador el más perjudicado.
Vamos a trasladar esta situación a una empresa pública y más concretamente a un hospital como el Morales Meseguer, la Arrixaca (ambos en Murcia) o La Paz en Madrid. En cada uno de ellos trabaja un número importante de personas, en función de su tamaño y demos un pequeño repaso de tiempos muertes que se pueden comprobar cualquier día:
  • El fumar
  • El tiempo fijado para el desayuno, ¿se respeta?
  • Asuntos particulares que "por su pequeñez" pasan inadvertidos, como pedirle cita algún familiar o amigo/a que luego hay que acompañarlos a la consulta e intentando pasar por encima de los enfermos que estás esperando creando un malestar evitable.
  • ¿y los paseos por el interior del centro?.... como son tan grandes se puede ahorrar el gimnasio y mantenerse en forma, paseándose con el mismo papel en la mano con la apariencia de hacer algo....
¿Y saben qué?... que estos tiempos muertos, de estas personas que afortunadamente son minoría, perjudica muy seriamente a las que trabajan y cumplen, que son mayoría. Esta situación, inevitablemente nos conduce a una estructura sobre dimensionada, que no puede cumplir los ratios de producción por trabajador ni los coste por enfermo ni por habitación... y que para poder conseguir o acercarse a estos ratios, es necesario a aligerar la dimensión de estas estructuras recurriendo a fórmulas nada agradables: los "recortes" (no renovar contratos, eliminar horas extras o peonadas, etc. o privatizar la gestión de los servicios y que, curiosamente, cuando se privatiza se reducen considerablemente los tiempos muertos y se cumplen los ratios correspondientes.
Son dos ejemplos, el de una empresa privada y el de la pública.
Es necesario, pues, optimizar la gestión y mejorar los rendimientos, para conseguir un abaratamiento de costes que permitan incrementar la producción y, consecuentemente, reducir el desempleo.